Número 5

De pocos hombres en la historia —quizá de muy pocos— se puede decir que han visto tanto como Tolstoi. Los últimos años de su vida aún le permitieron ver los primeros del cine, esa extraña y novedosa invención que Gorki llamó “el reino de las sombras”. El escritor ruso empleaba la frase con enfado, incluso con desasosiego, ante lo que consideraba una representación fantasmal de la realidad, una sucesión de imágenes en blanco y negro que reproducían casi con exactitud la vida cotidiana, un mundo que era y no era a la vez. Las escenas se le antojaban inconcebibles: hombres y mujeres indiferentes a su grisura avanzan a una velocidad imposible, se aproximan como si amenazaran salir de la pantalla para luego desaparecer súbitamente ante el asombro de los espectadores. Para Gorki la ausencia de color suponía una inaceptable tergiversación de la realidad, una transgresión que lindaba con lo aberrante: una intrusión de la oscuridad.

Pocos son los hombres que han visto demasiado, menos aun los que han observado. Gorki vio, Tolstoi observó. Entre esas mismas sombras Tolstoi advirtió los alcances del cine para proyectar en unas cuantas imágenes lo que a él le costaba relatar en cientos y cientos de páginas. Vislumbró, acaso, lo que Eisenstein habría de realizar en El acorazado Potemkin con la secuencia de la masacre de Odesa: la posibilidad de narrar alguna de las batallas de Guerra y paz en cuestión de minutos. Por supuesto que Tolstoi observó una relación intrínseca entre cine y literatura. Distintos son sus recursos y sus perspectivas, sin embargo, ambos comparten el espacio de la ficción, ese lugar donde se construye un mundo semejante al nuestro pero que a final de cuentas no es el mismo. A través de sus propios medios la literatura ya había suscitado la invasión de lo fantasmal, la representación, fiel u oblicua, de la realidad. El cine percibe los ecos, las resonancias, las sigue y retribuye a la literatura con sus propios hallazgos: modos distintos de contar las historias de siempre. Para Tolstoi el mundo de las sombras ofrecía al arte de narrar otras posibilidades, descubrimientos inimaginables, ante todo, una nueva forma de la creación. Éste es el tema central del presente número de letras e intrusiones.

Arte que combina distintas estéticas para generar su propio lenguaje, el cine nos obliga a repensar el acto de la creación. Así pues, Praxedis Razo escribe para Gabinete una reflexión sobre la filmación de la película Fitzcarraldo, en la que Werner Herzog vincula cine y música para llevar a cabo una empresa colosal cuyo único fin es la propagación de la ópera. Fitzcarraldo es un ejemplo paradigmático de los alcances del cine, su concepción sólo podía ocurrir en las inmediaciones de la locura y la genialidad, su realización desdibuja los confines de la realidad y la ficción. En todo caso, habría que decir que Herzog y Fitzcarraldo llevan sus propósitos hasta un punto demencial en el que realidad y ficción se difuminan para dar origen a una nueva obra de arte.

En Disecciones continuamos con la segunda parte del ensayo “El triunfo de la forma. Reflexiones sobre la obra de John Banville”. En esta entrega Alejandro Nájera concentra su apreciación en las novelas KeplerThe Newton Letter, y sobre todo,The Book of Evidence para revelar algunas de las características que han configurado el estilo narrativo del escritor irlandés.

Ana Lara traduce para Reconstrucciones el tercer capítulo del libro Bagheria de la escritora italiana Dacia Maraini. En el comentario que antecede a la traducción Lara nos ofrece algunos datos biográficos sobre la autora, así como los recursos formales y los motivos de su obra, a saber, el hambre, el miedo, la guerra, el amor al padre y el eterno regreso a los recuerdos de la infancia.

En Al margen Rodolfo Omar Montero rehúye las convenciones de la reseña tradicional y nos comparte una lectura muy peculiar, creativa y crítica, sobre la última novela de Enrique Vila-Matas, Dublinesca. En su texto Montero revisa de manera exhaustiva la figura de Samuel Riba y los principales temas del libro: Joyce, Dublín, Nueva York, Barcelona, la desaparición del libro, la novela, la misteriosa relación entre autor y personaje, los fantasmas, entre otros.

Esperamos que este número de letras e intrusiones sea de su total interés y agrado.

Bienvenidos.

letraseintrusiones@yahoo.com.mx

 


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Disecciones

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