“The Thought-Fox”, un poema de Ted Hughes

Alejandro Nájera

Edward James Hughes nació el 17 de agosto de 1930 en Mytholmroyd, Yorkshire, Inglaterra. Estudió antropología y arqueología en el Pembroke College de Cambridge. Tristemente célebre es la relación amorosa que Hughes mantuvo con la poeta estadounidense Sylvia Plath, quien se suicidó el 11 de febrero de 1963. Hughes publicó el registro poético de dicha relación en el libro Birthday Letters (1998). Más importantes, a mi juicio, son otros de los títulos que conforman la extensa obra de Hughes: The Hawk in the Rain (1957), Wodwo (1967), Crow (1970), Moortown Diary (1979) y Tales from Ovid (1990), por mencionar algunos. Hughes también escribió libros para niños. Algunos ejemplos: How the Whale Became (1963), The Earth Owl and Other Moon People (1963), Nessie the Manerless Monster (1964), The Iron Man (1968) y The Cat and the Cuckoo (1987). De estos, quizá el más popular es The Iron Man, del cual se han hecho dos versiones cinematográficas hasta ahora. Poetry in the Making (1967), A Dancer to God (1992), Shakespeare and the Goddess of Complete Being (1993) y Winter Pollen: Occasional Prose (1994) forman parte de la obra ensayística de Hughes, mientras que Difficulties of a Bridegroom (1995) reúne la mayor parte de sus cuentos. No son menos significativas las antologías de poesía que Hughes editó en colaboración con el poeta irlandés Seamus Heaney: The Rattle Bag (1982) y The School Bag (1997). La amplia curiosidad literaria de Hughes se expandió hacia la traducción. Así lo demuestran sus versiones al inglés de las tragedias Alcestes, de Eurípides, La Orestiada, de Esquilo, Edipo, de Séneca y Fedra, de Jean Racine. A esta lista hay que añadir Blood Wedding (1996), traducción de la célebre pieza teatral de Federico García Lorca, Bodas de Sangre.

En 1984 Hughes recibió el título de Poeta Laureado de Inglaterra, después de que Phillip Larkin renunciara al nombramiento debido, según el mismo poeta, a su endeble salud y a un bloqueo creativo. Ted Hughes murió el 28 de octubre de 1998 en Devon, Inglaterra.

A diferencia de varios de sus contemporáneos, la poesía de Hughes se origina, de manera muy general, en la observación del mundo animal y su entorno. El tiempo y la reflexión lo llevaron a descubrir una relación intrínseca entre la belleza y la violencia de la naturaleza; una compleja relación que se extiende y se reproduce en los actos humanos. Su infancia en los bosques de Yorkshire proporcionó al joven Hughes el material que años más tarde emplearía para la elaboración de buena parte de su obra. A decir del autor, “Mis primeros seis años formaron todo”(1). Aquello que en la niñez se había formado apareció por primera vez en The Hawk in the Rain, libro del que extraemos “The Thought-Fox”, el poema que aquí presentamos acompañado de una traducción.

En Poetry in the Making, Hughes relata que “The Thought-Fox” nació tras una larga temporada de sequía creativa. No obstante, al leer el poema se intuye que dicha sequía no era tal y que, durante todo ese tiempo, el zorro se estuvo gestando en algún rincón de la conciencia del poeta inglés. De hecho, “The Thought-Fox” es un poema sobre la creación de un poema. Es el resultado de una contemplación asidua y muy particular de la naturaleza, que en Hughes, como en los grandes poetas románticos, es una actividad creativa en sí misma. Pero el texto no es una exaltada representación del zorro y sus alrededores, mucho menos un retrato naturalista del paisaje. Es el origen y el fin de la creación poética. Es la configuración de una serie de imágenes que provienen de la negrura del bosque, metáfora de la oscuridad interna del poeta. Es la captura del recuerdo, de la experiencia visual; es el viaje de dicha experiencia a través de la imaginación del autor, donde el zorro adquiere su forma definitiva, acaso distinta de la del mundo real; y es, finalmente, el traslado de este proceso de invención a la escritura: la página está impresa. En el libro mencionado, Hughes añade: “Y supongo que mucho después de que yo haya partido, siempre y cuando exista una copia del poema, y cada vez que alguien lo lea, el zorro se levantará desde algún lugar de la oscuridad y llegará caminando hasta el lector”(2). Estas palabras ilustran el modo en que “The Thought-Fox” nos vincula con la naturaleza imaginaria e imaginativa de su creador. En este poema, como en gran parte de su obra, Hughes sondea su propia oscuridad para captar las formas que allí se ocultan y proyectarlas a la luz por medio del lenguaje. Algo hay de magia en este proceso. No por nada el efecto resulta casi hechizante: el lector puede observar –y casi palpar– a ese zorro que súbitamente aparece de entre la espesura del bosque para dar forma al poema.

The Thought-Fox

I imagine this midnight moment´s forest:
Something else is alive
Beside the clock’s loneliness
And this blank page where my fingers move.

Through the window I see no star:
Something more near
Though deeper within darkness
Is entering the loneliness:

Cold, delicately as the dark snow,
A fox´s nose touches twig, leaf;
Two eyes serve a movement, that now
And again now, and now, and now

Sets neat prints into the snow
Between trees, and warily a lame
Shadow lags by stump and in hollow
Of a body that is bold to come

Across clearings, an eye,
A widening deepening greenness,
Brilliantly, concentratedly,
Coming about its own business

Till, with a sudden sharp hot stink of fox
It enters the dark hole of the head.
The window is starless still; the clock ticks,
The page is printed.

El zorro pensamiento

Imagino el bosque de este momento a medianoche:
algo más está vivo
junto a la soledad del reloj
y de esta página en blanco donde mis dedos se mueven.

Por la ventana no veo estrella alguna:
algo más cercano
aunque más hondo en la negrura
se adentra en la soledad:

fría, delicada como la nieve oscura,
la nariz de un zorro toca la rama, la hoja;
dos ojos atienden un movimiento, que ahora
y otra vez ahora, y ahora, y ahora

deja pulcras huellas sobre la nieve
entre los árboles, y con cautela una sombra
lisiada se arrastra junto al tronco y en el hueco
de un cuerpo que se aventura

hasta los claros, un ojo,
un verdor se extiende, se profundiza,
brillante, concentradamente,
llegando a sus propios asuntos

hasta que, de súbito, con agudo y cálido hedor de zorro,
entra en el oscuro vacío de la cabeza.
La ventana aún sin estrellas; el tictac del reloj,
la página está impresa.

(1) “My first six years shaped everything.”

(2) “And I suppose that long after I am gone, as long as a copy of the poem exists, every time anyone reads it the fox will get up somewhere out of the darkness and come walking towards them.”

owl_alej@hotmail.com

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